El solo trayecto vale la pena, para llegar al pueblo pasas por montañas verdes cubiertas de niebla, que dan un gran espectáculo, algunos con algunas casitas blancas y algunas con unos conventos que me dieron ganas de ir a conocer.
Ya una vez que llegas, Vic lo primero que se ve es el mercado, donde venden frutas, verduras y ropa, la verdad a mí no me sorprendió, pero entiendo que puede tener su encantó, después te sorprende lo bien que se integra lo medieval con lo moderno, todo parece homogeneizado a la perfección, sin ningún problema. La catedral es sorprendente, no pude entender bien en que estilo era, me pareció bastante original, sus murales eran en un estilo único, que de verdad vale la pena visitar.
Por último, tienen un templo romano, está medio cutre, pero despierta cierto interés, y de hecho se puede visitar por dentro, lo malo es que yo no pude entrar, porque solo estaba abierto de 11 a 1 de de 6 a 8, y yo llegué al templo a la una y cuarto, y como no me iba a quedar hasta las seis, pues a no lo conocí, pero en general, el lugar de verdad vale la pena.