La ciudad esta simpática, los edificios parecen holandeses y tiene algunos edificios interesantes aunque nada espectacular, creo que lo valía la pena era la compañía de los amigos que fuimos. Es sormprendente como todos los europeos del este se sienten en casa en cualquiera de estos países, la arquitectura y transportes de la era socialista los hace sentir nostálgicos y hermanados.
Llegando a Gdansk votamos para ver como nos íbamos a mover, By. quería rentar un coche, pero como que el resto no estábamos muy seguros, si me sentí mal de votar en contra del coche, pero si se me hacía una joda andar buscando estacionamiento y chingaderas así. Al final nos arrpentimos por que el taxi nos salía igual y el camión se tardó años en llegar a pesar de que el camión pasaba cada 15 minutos (nos dijeron que era porque ese día había una fiesta reliogiosa, ¿a alguien le suena el 4 de julio?) Bueno, finalmente llegamos al hostal y si estaba bien cutre, gracias a Dios no había cucarachas, pero no me habría sorprendido, la de la recepción no hablaba inglés, solo polaco y ruso... allí estaban By. y K. usando sus habilidades en ese idioma para darse a entender. Ya que salimos a comer nos llevamos una grata sorpresa, allí la comida es barata y abundante, comimos y bebimos como buenos y sanos por un excelente precio, la cerveza de tamaño chico es como tres veces del tamaño de la cerveza grande de Holanda (bien por los polacos). Ya que recorrimos la ciudad, fuimos a la playa, evidentemente no me metí al mar, que ha de haber estado helado, pero tengo que reconocer que estaba mas bonita de lo que imaginaba, la arena estaba color como la de Acapulco y alcanzamos a ver el atardecer (que fue como a las 11 de la noche)
En el camión de regreso nos tocó que se subieran los inspectores a checar los boletos del camión, no hubo ningún problema sino hasta que llegaron con B. y le dijeron que su boleto ya había expirado, cosa que era imposible porque todos los compramos juntos, y le pidieron 100 zlotys, nos pusimos punks y nos bajaron del tram para llamar a la policía, pero nos dejaron ir, yo creo que era una vil corruptela y como vieron que no nos dejabamos decidieron no perder su tiempo.
Regresando al hostal, ya estuvo medio en chino encontrar un lugar para cenar, pero al fin dimos con un restaurante bueno y barate que nos dejó mas que satisfechos.
Finalmente llegamos a dormir, el día siguiente iriamos a Sopot y hay que descansar para ello, pero esto será materia de otro post.
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