viernes, 26 de noviembre de 2010
La canaria del tren
Iba en el tren de Granada a Sevilla, en el asiento de al lado, estaba una chica de piel olivácea y pelo negro, cara ovalada, un vestido blanco corto y botas que le llegaban hasta las rodillas. Ella dormía con su mano reposando entre sus piernas. Al rato el movimiento del tren también me hizo dormir a mí. Me despierto por oirla hablar con su novio, cuando termina de hablar se disculpa, me cuenta que es de Canarias y que todos los sábados toma el tren de Granada a Sevilla para ver a su novio, estudia psicología y le interesan las neurociencias, que mientras yo dormía, pensaba que tenía cara de ser un físico y no un abogado, hablamos de Einstein y de las neuronas, de lo difícil que es realizar los sueños y lo extraño que son los destinos de los humanos. Ella baja en una estación antes de la mía, y Yo me quedé con ganas de que no hubiera tenido novio, de que no se hubiera bajado, o ya en últimas, de haberle preguntado su nombre.
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