En la cena, la srita D. me preparó el pastel (es un pastel francamente delicioso que ya hemos hecho con anterioridad, pero es ríquisimo). Ella, muy linda lo llevó al restaurante, y pues nos lo íbamos a comer, pero como que que pena comerse el pastel que uno trajó en el restaurante no?, nos preguntamos si nos lo permitirían, o que? nos cobrarían como descorche? pues al final nos aguantamos el oso y pedimos a la mesera si nos podía traer unos platitos porque trajimos nuestro propio pastel... si lo se, todos dijimos que esto era lo mas naco que hemos hecho, pero el pastel es tan rico, que lo ameritaba, hasta le dimos una rebanada a la mesera para que también lo probara y viera que si valió la pena pasar por aquella verguenza
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